LA DEFORESTACIÓN EN EL PERÚ
La deforestación, especialmente en las altas montañas, tiene consecuencias graves, causa la erosión de los suelos afectando los ciclos hidrológicos y amenazando la calidad y disponibilidad de agua potable.
En el Perú, se estima que la tala masiva de bosques y vegetación
arbustiva para la producción de leña, la quema de la leña, la quema de madera
para la fabricación de carbón, la recolección y quema de bosta y la quema de
residuos agrícolas, contribuyen en forma importante a los procesos de
deforestación, degradación de suelos, al efecto invernadero y la disminución de
la productividad agrícola en la agricultura tradicional. El consumo de
aproximadamente 8 millones de metros cúbicos anuales de madera para leña, la
mayor parte del cual se sitúa en la región de la sierra, cuya cobertura arbórea
y de vegetación arbustiva es mínima, contribuye en forma muy significativa a la
eliminación constante y acelerada de la cubierta vegetal, lo cual luego trae
como consecuencia graves problemas de erosión y degradación de suelos. Las
formaciones naturales de bosques y arbustos en la región de la sierra peruana
han desaparecido prácticamente y el ritmo de plantaciones con fines energéticos
es aún muy bajo para compensar esa pérdida.
IMAGEN: POLICÍA DEL MEDIO AMBIENTE PATRULLANDO EN ALTA MONTAÑA.
Los bosques naturales en el Perú comprenden una superficie total de 78
800 000 ha, de las cuales 74 200 000 ha se encuentran en la región de la Selva,
3 600 000 ha en la región de la Costa y 1 000 000 ha en la región de la Sierra.
La principal causa de la destrucción de estos bosques en la actualidad y en el
futuro es la deforestación, la misma que ha ocasionado hasta la actualidad la
destrucción de 9.2 millones ha (12% de la superficie boscosa), con un promedio
anual de alrededor de 261 158 ha deforestadas, a razón de 725 ha por día. La
deforestación en el país se da en primer lugar por la agricultura migratoria
(apertura de terrenos agrícolas), la extracción ilegal (apertura de caminos y
retiro de especies valiosas), incendios forestales y por el tráfico de especies maderables.